La pista central Arthur Ashe será escenario de un duelo entre la belarusa, vigente campeona y aspirante a enlazar tres títulos consecutivos, y la kazaja, quien afrontará por primera vez la final en Flushing Meadows y estrenará oficialmente el número uno mundial tras el torneo.
Sabalenka llega a la cita como una fuerza difícil de contener después de derrotar en semifinales 7-5 y 6-2 a la estadounidense Jessica Pegula, resultado que extendió a 19 su cadena de victorias consecutivas en el Abierto neoyorquino y la dejó a un paso de una hazaña reservada a las grandes leyendas del tenis.
La jugadora de Minsk, de 28 años, busca convertirse en la primera mujer desde Serena Williams en 2014 en conquistar tres coronas seguidas en Flushing Meadows, además de levantar su quinto trofeo de Grand Slam en una final que será la novena de su carrera en los grandes escenarios.
Rybakina, entretanto, llega impulsada por una remontada sobre Coco Gauff, a quien venció 3-6, 6-4 y 6-4 para alcanzar por primera vez el partido decisivo en Nueva York, después de haber asegurado también el número uno mundial, convirtiéndose en la primera tenista de su país en alcanzar la cima del ranking.
La kazaja, campeona de Wimbledon 2022 y del Abierto de Australia de este año precisamente ante Sabalenka, intentará completar en Nueva York una temporada que ya la llevó hasta la cima del tenis y que ahora le ofrece la posibilidad de cerrar el círculo con otro título de Grand Slam.
El enfrentamiento tendrá además el atractivo de una rivalidad que ha dejado capítulos intensos durante los últimos años. Los registros disponibles contabilizan 17 enfrentamientos oficiales entre ambas, con 10 triunfos para Sabalenka, que se ha impuesto en las dos citas más recientes, Indian Wells y Miami.
Así, mientras Rybakina jugará con la tranquilidad de saber que el número uno ya lleva su nombre, Sabalenka tendrá ante sí una oportunidad de responder en la cancha a la pérdida del trono mundial y, sobre todo, de defender el reino que ha construido durante dos años en Nueva York.
Las raquetas más poderosas del circuito femenino buscarán que el último golpe del torneo no sea solamente el que decida a la campeona, sino también el que deje una nueva página en su creciente rivalidad.
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