Al emitir anoche la declaración de emergencia, la alcaldía local calificó el fenómeno como una de las precipitaciones más intensas de los últimos 10 años, aunque hasta el momento no ha divulgado el número de personas afectadas por el temporal.
El alcalde Igor Normando afirmó que el decreto busca agilizar la captación de recursos de los gobiernos estatal y federal para enfrentar la crisis. “Sabemos que mucha gente está pasando dificultades en este momento de lluvia, pero estamos trabajando para garantizar que la normalidad vuelva”, declaró.
La situación se agravó por la marea alta, que alcanzó los 3,6 metros, dificultó el drenaje del agua y aumentó los niveles de inundación en varias zonas de la ciudad, según reportes de prensa.
El barrio Terra Firme fue el más impactado, aunque también se registraron afectaciones en Condor, Jurunas, Icoaraci, Tapanã, Parque Verde y Cabanagem.
La Defensa Civil coordina las acciones mediante un comité integrado que incluye el refuerzo de refugios, atención a familias afectadas, limpieza de canales y alcantarillas, así como intervenciones en puntos críticos de anegamiento.
Un estudio del Ministerio de las Ciudades identificó cerca de 400 áreas de riesgo en la capital del estado de Pará, donde las inundaciones figuran entre los principales problemas, lo que evidencia la necesidad de obras de drenaje, canalización y saneamiento.
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