«En Armenia funciona un sistema de declaración universal, y los miembros del clero no pueden quedar al margen. Desde hace tiempo venimos señalando que la Iglesia Apostólica Armenia, en determinadas actividades comerciales y en los casos previstos por la legislación, debe pagar impuestos», dijo Pashinián al presentar el programa electoral del partido gobernante Contrato Civil.
El primer ministro igualmente aseguró que todos los impuestos recaudados a la Iglesia le serán devueltos y que, de ser necesario, «el estado garantizará financiación adicional, incluso en forma de garantías sociales».
Las relaciones entre el gobierno y la Iglesia Apostólica Armenia se agravaron después de que Pashinián publicara a finales de mayo pasado mensajes injuriosos contra esa institución en las redes sociales.
Posteriormente, el primer ministro propuso cambiar el procedimiento para elegir al patriarca de la comunidad cristina del país y otorgar al estado el papel decisivo.
El famoso inversor y filántropo armenio, Samvel Karapetián, que salió en defensa de la Iglesia, fue encarcelado en junio pasado bajo los cargos de «llamamiento público para derrocar al gobierno», una acusación que sus abogados catalogaron de completamente ridícula.
Las numerosas comunidades de armenios del mundo entero expresaron su indignación y dijeron que la persecución política a la Iglesia y a sus adeptos es inadmisible.
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