La Policía Nacional Civil (PNC) subrayó que ese operativo fue un golpe a la banda criminal, cuya máxima figura es de Aldo Dupié Ochoa, alias El Lobo, quien cayó preso en 2003 por varios homicidios, cuando apenas tenía 18 años, y cumple condenas de al menos 80 años.
Hasta el momento incautamos cuatro fusiles, uno para francotirador, dos pistolas, un revólver, tolvas y gran cantidad de municiones para fusil, remarcó la institución mediante un mensaje en sus redes sociales.
Los terroristas del Barrio 18 presuntamente las tenían, aseveró, mientras advirtió que en el lugar se encuentran investigadores de la División Nacional Contra el Desarrollo Criminal de las Pandillas y fiscales del Ministerio Público.
Trabajan para continuar con la verificación y determinar la cantidad de armamento decomisado, amplió la PNC.
A raíz de motines en tres cárceles de este territorio centroamericano el 17 de enero pasado y al día siguiente asesinatos de 12 policías en las calles como represalia por la toma de control de esos centros, el Ministerio de Gobernación señaló al Barrio 18.
Las estructuras exigían la devolución de los privilegios retirados a sus líderes, incluidas demandas específicas para “El Lobo” como la instalación de aire acondicionado, el ingreso de comida de restaurantes exclusivos y camas de lujo.
Estos hechos, sumados a la fuga de 20 reclusos de alta peligrosidad en octubre anterior, marcaron un punto de inflexión clave en el endurecimiento de los controles contra las estructuras criminales en los centros penitenciarios de Guatemala.
Como consecuencia directa, las autoridades sepultaron cualquier posibilidad de beneficio para el reo, incrementaron las medidas de vigilancia y consolidaron su aislamiento total e indefinido dentro de contenedores blindados de la prisión Renovación I, en el occidental departamento de Escuintla.
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