Miembro del equipo Ineos Grenadiers, el sudamericano convirtió la etapa reina entre Arco y Trento en un ejercicio de carácter puro, defendiéndose con fiereza de los ataques en cadena, respondiendo a cada embestida como si el liderato dependiera de cada pedalada, y cruzando la meta en la décima posición sin ceder terreno vital.
La jornada, marcada por la fuga temprana y el caos táctico en el grupo de favoritos, terminó con la victoria del alemán Lennart Jasch tras una escapada impecable, seguido por los italianos Matteo Sobrero y Federico Iacomoni, mientras detrás la batalla por la general se resolvía en segundos y miradas.
En ese tablero mínimo donde el tiempo se mide en suspiros, Pellizzari conserva el liderato con 15:41:32 horas, escoltado por el neerlandés Thymen Arensman y por Bernal, ambos a apenas cuatro segundos, una distancia que convierte la última etapa en un duelo abierto.
Bernal, que ya conoce la gloria de las grandes vueltas y el peso de la historia latinoamericana sobre sus hombros, mostró hoy una versión combativa y lúcida, atacando a cinco kilómetros del final y resistiendo con inteligencia cuando el pelotón se fragmentaba bajo la presión de nombres como el británico Thomas Pidcock y el ruso Aleksandr Vlasov.
El cierre en Bolzano, con su trazado engañosamente corto pero cargado de ascensos selectivos como el Nobls/Montoppio, aparece ahora como un escenario perfecto para que el colombiano intente el zarpazo definitivo, sostenido en su solidez en la montaña y en la certeza de que la carrera aún respira incertidumbre.
Más que una etapa final, lo que espera es un pulso entre resistencia y ambición, y en ese terreno, Bernal ya ha demostrado que sabe convertir el sufrimiento en victoria.
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