El colectivo, liderado por el embajador, Carlos de Céspedes, patentizó en la sede de la misión diplomática con sus rúbricas el respaldo a su nación, cuando se ciernen sobre ella continuas amenazas de agresión militar y el recrudecimiento de los efectos del bloqueo económico deterioran las condiciones de sus ciudadanos.
El acto, de reafirmación patriótica y de repudio a las medidas unilaterales punitivas, devino en un momento de mucho simbolismo en la legación.
Los firmantes se sumaron al llamado en el cual se refrenda ante el mundo la irrenunciable vocación de paz de la isla, fraguada en la convicción de que la defensa, tal y como se plasma en la Constitución, no es solo un derecho, sino el más grande honor y el deber supremo de cada cubano.
Justo durante esta jornada, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, declaró que el movimiento es una acción de defensa contra el acoso y la amenaza imperial.
“Como nación libre, soberana y dueña única de su destino Cuba denuncia el intento de asfixia que ha elevado a su más cruel expresión el bloqueo genocida y exige respeto a la libre elección de nuestro sistema político”, expresó el mandatario en la red social X.
Asimismo, afirmó que en esta iniciativa cada rúbrica constituye un llamado a la conciencia del mundo.
De un extremo a otro de la mayor de las Antillas, y también cubanos que viven y laboran fuera, se suman por estos días a “Mi firma por la Patria.
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