El periodista Mateo Grille, participante en el foro efectuado este mes, dijo que el encuentro asume la comunicación para construir narrativas propias del Sur Global y “cuestionar el monopolio simbólico de los grandes conglomerados mediáticos”.
El Coloquio insistió en la necesidad de profundizar la democratización del debate público, suscribió.
Grille acotó que no basta con la multiplicación de voces si las condiciones estructurales de circulación siguen siendo controladas por un puñado de corporaciones transnacionales.
Democratizar implica cuestionar quién posee las infraestructuras, quién define las reglas de interacción y bajo qué intereses se organizan los flujos informativos, argumentó.
Consideró que en este escenario, el desafío no es simplemente “participar” en las redes, sino transformar las condiciones en las que esa participación se produce.
De allí emerge la necesidad de recuperar el carácter público de la comunicación digital, no como una consigna abstracta, sino como un horizonte político concreto, apuntó.
Para ello propone impulsar marcos regulatorios democráticos, desarrollar infraestructuras tecnológicas soberanas y fortalecer ecosistemas mediáticos que respondan a los intereses de las mayorías.
También implica reconocer que la lucha por la democratización de la comunicación es inseparable de otras luchas por la justicia social, la igualdad y la autodeterminación de los pueblos.
En este punto, el V Coloquio Patria se inscribe con claridad en una perspectiva antiimperialista.
El carácter contrahegemónico del Coloquio radica, precisamente, en su apuesta por construir alternativas desde el Sur, articulando experiencias, saberes y prácticas que desafían la lógica dominante, subraya el artículo.
Y añade que en un mundo donde la información se ha convertido en un campo de batalla central, el V Coloquio Internacional Patria reafirma que la comunicación es, al mismo tiempo, un instrumento de dominación y una herramienta de emancipación.
“La dirección que adopte dependerá de la capacidad de los pueblos para disputar sus condiciones de producción, circulación y significado. En esa tensión, se juega no solo el presente del debate público, sino también las posibilidades de imaginar futuros más justos, soberanos y verdaderamente democráticos”, concluye Mateo Grille.
ro/ool













