Norrie impuso su temple en los momentos de mayor vértigo y desactivó el ímpetu de un Tirante valiente, que nunca dejó de buscar grietas en la muralla rival.
El primer set caminó sobre una cuerda floja hasta que, en el 5-5, Norrie encontró el quiebre preciso y cerró la manga con la serenidad de quien conoce el peso de cada punto.
La segunda manga replicó la tensión como un espejo, con ambos sosteniendo el saque hasta un desempate en el que la experiencia del europeo inclinó definitivamente la balanza.
Tirante, que había ilusionado con su triunfo previo ante Tommy Paul, se marchó de la Caja Mágica con la sensación de haber rozado una puerta que aún no termina de abrirse.
Norrie, en cambio, avanzó a octavos de final donde le espera el italiano Jannik Sinner, número uno del mundo, en un cruce inédito que promete contraste entre resistencia y filo ofensivo.
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