La baja fue generalizada en todo el país y alcanzó tanto a supermercados como a autoservicios y kioscos. Frente a marzo de 2025, el desplome fue especialmente marcado en las grandes cadenas, donde las ventas se redujeron siete puntos porcentuales, precisa el informe recién divulgado.
La caída con los supermercados a la cabeza muestra que los hogares están ajustando cada vez más sus gastos frente a ingresos insuficientes que no logran recomponerse, señala Scentia.
Igual, los comercios pequeños, llamados de cercanía, registraron una caída del 5,1 por ciento en la medición interanual, lo que evidencia un deterioro más profundo en el canal tradicional, mientras que el arrastre negativo en este segmento en 2026 es de 4,4 por ciento.
Al mismo tiempo, el consumo en los kioscos registraron una retracción del 4,5 respecto a marzo del 2025 y acumulan una baja del 1,3.
Los rubros más golpeados por la crisis fueron las categorías esenciales, con retrocesos más marcados en alimentos y productos de higiene y cuidado personal. Este último se precipitó menos del 12 por ciento.
El consumo de alimentos perecederos perdió 9,7 por ciento; el acápite de desayuno y merienda (-8,2 por ciento), higiene y cosmética (-5 por ciento), los llamados impulsivos, artículos que se adquieren sin previa planificación (-4,3 por ciento) y alimentación en general (-4,1 por ciento).
Los rubros que escaparon a cerrar el mes en rojo fueron el comercio electrónico, que escaló 34,3 por ciento interanual, y el segmento farmacéutico con una leve subida del 0,9 por ciento.
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