La misma permite que sobrevivan los macrófagos, unas células esenciales para eliminar los patógenos y reparar el daño.
Según la revista Cell Reports, los científicos apuntan a que la deficiencia de esta proteína podría ser el origen de algunas enfermedades autoinflamatorias, en las que el sistema inmunitario se activa de forma inadecuada y causa inflamación crónica.
Los expertos concedieron gran importancia al Pol-mu en el desarrollo de los linfocitos y su implicación en la reparación del daño genético.
Analizaron el rol de la proteína en este proceso mediante modelos animales de inflamación cutánea y lesión muscular.
Los investigadores sugieren que los resultados también podrían tener implicaciones en otras situaciones, como en casos de hiperactividad de los macrófagos, en los que podría ayudar a reducir la mortalidad de los pacientes.
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