La mesa tripartita para la fijación del salario mínimo fue convocada para este lunes de manera oficial, en lo que fuentes cercanas a las tratativas perfilan como el tramo final para alcanzar un acuerdo que evite una escalada del conflicto laboral.
Tras más de dos meses de intensas deliberaciones, la representación de los trabajadores dejó claro que la firma del pacto depende de la voluntad del sector empleador, con miras a cerrar una brecha del porcentaje de aumento que actualmente mantiene distantes las posturas de ambas partes.
El delegado de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Josué Orellana, confirmó que la expectativa del encuentro es recibir la contrapropuesta final de la patronal.
En declaraciones a periodistas, el dirigente de la CTH indicó que si los porcentajes presentados por la empresa privada se ubican por encima del seis por ciento se estaría a las puertas de un arreglo inmediato.
No obstante, advirtió que el tiempo se agota, pues el sindicalismo estableció el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, como fecha límite para resolver el conflicto antes de trasladar sus demandas a las calles.
Aunque las conversaciones permitieron estructurar un 75 por ciento del acuerdo para el año 2027 y un 50 por ciento para 2026, la posibilidad de un convenio plurianual aún pende de un hilo.
El sector obrero dejó entrever que, de no lograrse un entendimiento este lunes, podría replantear la estrategia y limitar la negociación únicamente al incremento correspondiente al ejercicio, descartando así compromisos a futuro.
Uno de los puntos más sensibles del proceso es el riesgo de que la decisión final recaiga en el gobierno neoliberal del presidente Nasry Asfura, en el poder desde el pasado 27 de enero.
Orellana fue enfático al señalar que esto representaría un retroceso en el diálogo social.
La función del Ejecutivo hondureño en la negociación es de facilitador, y busca que el ajuste salarial tome en cuenta variables como la inflación -al cierre de 2025 se situó en 4,98 por ciento-, el costo de la vida, la productividad y la realidad económica nacional.
Permitir que el presidente de la República fije el aumento por decreto sería admitir la incapacidad de los involucrados para resolver sus diferencias mediante el diálogo social, lo que debilitaría los espacios de concertación tripartita en otros temas de importancia nacional, remarcó Orellana.
Los sindicatos siguen firmes en su postura y proponen un incremento salarial de entre el seis y el ocho por ciento.
En la actualidad, el salario mínimo en Honduras ronda los 13 mil 985 lempiras (525 dólares) mensuales, con variaciones según sector, tamaño de empresa y ubicación, mientras se analiza un posible ajuste retroactivo desde el 1 de enero de 2026.
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