«Se observa una disminución de la actividad de Estados Unidos en el apoyo al régimen de Kiev, en un contexto de aumento de la ayuda a Ucrania por parte de la UE, que se involucra cada vez más en el conflicto, lo financia y suministra armas» a Ucrania, dijo Beloúsov en reunión de ministros de Defensa de la Organización de Cooperación de Shanghái en la capital kirguisa.
Al mismo tiempo, el jefe de la cartera de Defensa señaló que Rusia sigue de cerca las cadenas de producción y suministro de armamento occidental a Ucrania y divulga esta información de forma deliberada.
Según Beloúsov, los envíos procedentes de Europa contribuyen a «una escalada drástica de la situación político-militar» en el continente y podrían acarrear consecuencias imprevisibles.
El pasado 15 de abril, el Ministerio de Defensa ruso publicó una lista de empresas radicadas en varios países europeos que operan como filiales de compañías ucranianas y se dedican a la producción de drones para Kiev.
De acuerdo con la misma fuente, al impulsar la fabricación de drones para Ucrania en su territorio, los líderes europeos «están arrastrando cada vez más rápidamente a esos países hacia una guerra con Rusia».
Las fuerzas rusas desarrollan desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania, cuyos objetivos, según el presidente Vladimir Putin, son proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Trtado del Atlántico Norte (OTAN) hacia el este.
Moscú advirtió en reiteradas ocasiones que los países miembros de la Alianza Atlántica están «jugando con fuego» al suministrar armas a Ucrania, y que los convoyes extranjeros con armamento serían «blanco legítimo» para el Ejército ruso nada más cruzar la frontera.
Según el Kremlin, la política de Occidente de nutrir de armas a Ucrania no contribuye a las negociaciones ruso-ucranianas y solo tendrá un efecto negativo.
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