«En lo que respecta a cualquier información sobre los lugares alcanzados por los ataques del régimen de Kiev, esto constituye datos clasificados; no los haremos públicos», dijo Peskov ante la prensa, comentando el ataque contra la refinería de Tuapsé, ubicada en la costa rusa del mar Negro.
El portavoz afirmó que se está llevando a cabo trabajo «muy intenso» para impedir los nuevos ataques de Kiev contra las refinerías de petróleo y ciudades de Rusia. Además, aseguró que las autoridades toman las medidas adecuadas para eliminar las consecuencias del incendio en Tuapsé.
Más temprano, la célula de crisis de la región de Krasnodar informó de un incendio en dicha refinería, por «la caída de fragmentos de drones».
Por su parte, el jefe del municipio de Tuapsé, Serguéi Boiko, apuntó en la plataforma Max que se trata de «un incendio a gran escala», en cuya extinción trabajan en este momento 164 personas y 46 medios. «Este grupo será reforzado próximamente», añadió el funcionario.
La oficina regional de protección al consumidor instó a los residentes de Tuapsé que «eviten permanecer al aire libre, no abran las ventanas, hagan una limpieza húmeda con más frecuencia, opten por gafas en lugar de lentes de contacto, beban más líquidos, se laven los ojos, la nariz y la garganta, y se abstengan de fumar», debido al incendio.
La refinería de Tuapsé, perteneciente a la petrolera Rosneft, es la única de Rusia que se encuentra en la costa del mar Negro, y también una de las más antiguas: se hizo operativa en 1929.
El ataque de este martes a la planta es por lo menos el tercero en la segunda quincena de abril, tras los registrados los días 16 y 20.
En la madrugada del 16 de abril, Ucrania atacó con drones la costa de la provincia rusa de Krasnodar, incluida la zona de Tuapsé. El ataque dejó dos muertos, entre ellos una adolescente de 14 años, y dos heridos.
El bombardeo dañó depósitos de petróleo, provocó un vertido en el mar Negro, con una mancha de unos 10 mil metros cuadrados visible por satélite, y desató un gran incendio. Las autoridades desplegaron barreras de contención y equipos para recoger el crudo.
El 20 de abril, una nueva oleada de drones volvió a golpear el puerto, causando un muerto y un herido, además de otro incendio de gran magnitud. Al día siguiente, en los barrios cercanos al puerto se registraron niveles de benceno, xileno y hollín hasta tres veces superiores a lo normal. Parte de estas partículas fue arrastrada por la lluvia el 22 de abril.
mem/gfa













