En la red social X, el gobernante agradeció un pronunciamiento suscrito por Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago, que señala preocupación por lo que califican como “presión económica selectiva” por parte de Beijing.
Por su lado, la República Popular de China rechazó las críticas de Washington sobre presuntas presiones a los buques con bandera panameña.
Además, las autoridades chinas calificaron los señalamientos como “completamente infundados” y una “distorsión de la realidad”.
China defendió que sus autoridades realizan inspecciones de buques “conforme a las leyes y regulaciones”, y reiteró que la posición de su país sobre los puertos en Panamá “ha sido clara”.
La postura responde a la situación de las terminales portuarias de Balboa y Cristóbal, en los extremos Pacífico y Atlántico del Canal de Panamá, que desde el pasado 2 de marzo restablecieron sus operaciones, tras un reciente cambio de operador.
Ambos puertos eran administrados antes por la compañía Panamá Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison, con base en Hong Kong, y eran centro de controversias por amenazas del presidente Donald Trump de retomar la vía interoceánica bajo supuesta influencia china, lo que negaron las autoridades.
“Agradezco la solidaridad de países amigos con relación al problema que enfrentan naves panameñas en puertos chinos. Las decisiones nuestras se sustentan en un fallo de la Corte Suprema como órgano independiente del Estado”, escribió Mulino.
El mandatario también aclaró que su gobierno no busca escalar la controversia, al reiterar la importancia de mantener relaciones diplomáticas basadas en el respeto mutuo.
En ese contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reforzó la postura al señalar que “la soberanía de nuestro hemisferio es innegociable” y manifestó una “profunda preocupación por la presión económica dirigida de China”.
En su respuesta oficial, la cancillería china defendió que sus autoridades realizan inspecciones de buques conforme a ley, y el portavoz Lian Jin cuestionó el rol histórico de Estados Unidos en el Canal de Panamá y lo acusó de politizar el comercio marítimo.
Según afirmó el vocero, Washington es quien “ha convertido en cuestión de seguridad la gestión de los puertos” y lo señaló de actuar con “hipocresía”, además de difundir rumores y desprestigiar a China en el ámbito internacional.
Asimismo, aseguró que China “defenderá firmemente sus derechos e intereses legítimos” y exhortó a los países involucrados a no dejarse “engañar ni utilizar por fuerzas con intenciones ocultas”.
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