Con 42 votos en contra y 34 a favor, el pleno de la Cámara Alta no alcanzó el mínimo de 41 apoyos necesarios para aprobar la designación propuesta por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por lo que, tras el resultado, el nombramiento fue archivado oficialmente.
Esta es la primera vez desde 1894 que una nominación al STF es rechazada por el Senado, pues después de ese año, en el que ocurrieron cinco rechazos, todas las propuestas para el tribunal habían sido aprobadas.
La votación se desarrolló de manera rápida, y fue precedida por la aprobación de otras nominaciones para órganos del sistema de justicia brasileño, como el Consejo Nacional del Ministerio Público, el Consejo Nacional de Justicia, el Tribunal Superior del Trabajo y la Defensoría Pública de la Unión.
Messias, actual abogado general de la Unión, había sido seleccionado por Lula en noviembre de 2025 para ocupar la vacante dejada por el ministro Luís Roberto Barroso, quien adelantó su retiro del tribunal.
La designación llegó oficialmente al Senado este mes, después de meses de deliberaciones políticas y negociaciones entre el Ejecutivo y las fuerzas parlamentarias.
En la Comisión de Constitución y Justicia, el nombre de Messias fue aprobado previamente este miércoles por 16 votos contra 11, luego de una extensa audiencia en la que el candidato defendió el equilibrio entre los poderes del Estado y el respeto a los límites institucionales del STF.
Durante ese proceso, el jurista respondió a preguntas sobre temas sensibles como libertad de expresión, activismo judicial, aborto y el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023.
Lo ocurrido después en el pleno ha sido interpretado como un indicio de tensión entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, además de una señal de reconfiguración en la relación entre el Senado y el proceso de nominaciones para la más alta corte del país.
De acuerdo con la revista Forum, el resultado de esta noche coloca al Gobierno de Lula en una posición defensiva y extremadamente incómoda.
Al ver rechazada su tercera nominación en el tercer mandato, el presidente pierde el aura de invulnerabilidad parlamentaria y se ve obligado a reiniciar desde cero un proceso de selección que ya ha desgastado sus relaciones con el Congreso, apuntó el medio.
Con la decisión del Senado, el Ejecutivo deberá ahora definir una nueva candidatura para ocupar la vacante en el tribunal.
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