Dichos actos ponen en crisis las instalaciones médicas, transporte y personal sanitario, y persisten, a despecho de que existe una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas que insta a garantizar su protección.
Las tres organizaciones aseguran que la situación hoy es aún peor que hace 10 años, subraya un comunicado. Los ataques contra personal médico y pacientes resultan en muertes y lesiones, de ahí que los organismos sanitarios instan a los líderes mundiales a actuar para acabar con esta violencia.
Cada día, los equipos de esas entidades observan las consecuencias de la vulneración de la atención médica, con hospitales que quedan reducidos a escombros, ambulancias retrasadas, personal atrapado en ataques y pacientes que mueren por heridas que podrían haberse tratado.
«Cuando los hospitales y quienes brindan atención médica son atacados, nos enfrentamos no solo a una crisis humanitaria, sino a una crisis de humanidad», sentencia el comunicado de las tres organizaciones.
Aseguran que la atención sanitaria jamás debe ser una víctima de la guerra por lo que urgen a las naciones a traducir los compromisos existentes en acciones concretas en pos de defender el derecho humanitario internacional.
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