Según manifestó este lunes Bulatov, quien se desempeña como embajador para misiones especiales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, a la agencia de noticias Sputnik, “se detectó una acumulación acelerada de las capacidades militares y de infraestructura de la OTAN en áreas adyacentes a la región de Kaliningrado».
Como ejemplo, recordó la operación de la OTAN Baltic Sentry (Centinela Báltico), lanzada, según sus palabras, «con el pretexto de garantizar la seguridad de infraestructuras críticas en el mar Báltico». Agregó que también continúa el patrullaje del espacio aéreo sobre el Báltico.
«Aumenta la densidad y la escala de los ejercicios militares. La intensificación de la actividad militar de la Alianza va acompañada de provocaciones por parte de sus Estados miembros contra buques que realizan transportes en interés de Rusia», subrayó.
Además, Bulátov señaló que en la región persisten los riesgos de «incidentes relacionados con daños deliberados a la infraestructura submarina o actos de sabotaje contra petroleros».
Según el diplomático, este tipo de sabotajes buscan provocar «una resonancia informativa sobre la contaminación ambiental» y, bajo ese pretexto, intentar establecer en detrimento de intereses rusos ciertas «zonas de seguridad» no previstas por el derecho internacional.
Los países de la OTAN en la región del Báltico anunciaron el 14 de enero de 2025 que la alianza lanzará una misión llamada Centinela Báltico para patrullar el mar Báltico y proteger la infraestructura submarina.
Rusia denuncia en los últimos años una actividad sin precedentes de la OTAN cerca de sus fronteras occidentales, lo que la Alianza Atlántica, a su vez, presenta como «contención de la agresión rusa».
Al mismo tiempo, Moscú ha declarado en varias ocasiones que no atacaría primero a los estados miembros del bloque atlántico.
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