La visita “no es un gesto de amistad: es una provocación deliberada envuelta en el lenguaje de la ‘libertad’”, apuntó en un comunicado el gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), al subrayar que su presencia aquí no busca estrechar lazos de cooperación genuina.
“Viene a abonar el proyecto de la ultraderecha transnacional: esa red articulada de actores políticos que trabaja de manera coordinada para intentar desestabilizar gobiernos progresistas, horadar legitimidades democráticas y exportar un modelo de odio disfrazado de libertad”, dijo.
Señaló que se reúne con sectores de la oposición mexicana más rancia, medios de comunicación al servicio del bloque conservador y figuras que han hecho de la mentira y la desinformación su principal herramienta política.
“Esto no es diplomacia: es intervención en asuntos internos, una práctica que México ha rechazado históricamente”, denunció al añadir que el país tiene claro que la soberanía no es negociable.
“Ningún personaje externo (…) tiene autoridad moral ni política para venir a decirnos cómo gobernar, qué valores defender o a quién elegir. La autodeterminación de los pueblos no es un principio retórico: es la médula de nuestra identidad como nación”, aseveró.
Agregó que Morena no responde al odio con odio, sino “con claridad, con principios y con la fuerza de un proyecto político que ha sacado de la pobreza a millones de familias, que ha puesto al pueblo primero, que ha reconstruido el Estado como garante de derechos y dignidad”.
Al referir que la ultraderecha no tolera que el humanismo mexicano sea una alternativa real frente al gobierno de los ricos, destacó la idea de que el poder sirve al pueblo, que nadie está por encima de la ley y que la riqueza no puede ser privilegio de unos pocos.
Tales “valores son incompatibles con la agenda de Ayuso, quien en Madrid ha recortado sanidad pública, privatizado servicios, cultivado la xenofobia y convertido el odio al diferente en marca electoral”, afirmó.
Rechazó categóricamente la agenda de la ultraderecha transnacional que utiliza figuras como Ayuso para desestabilizar gobiernos progresistas en América Latina, y llamó a la solidaridad de los movimientos populares de España, Europa y el mundo contra este proyecto de restauración conservadora.
“Quien llega a estas tierras portando la arrogancia de la ultraderecha española haría bien en recordar –antes de abrir la boca para dictarnos lecciones- que este suelo fue escenario de uno de los crímenes más atroces de la historia universal”, puntualizó.
Se refirió así a la conquista perpetrada por Hernán Cortés y las huestes castellanas, que entre 1519 y 1521, saquearon y ejercieron una “violencia sistemática de exterminio” sobre los pueblos originarios.
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