De enero a abril, las fuerzas de seguridad realizaron operativos en distintas regiones del país, que culminaron con la captura de dos mil 251 sospechosos.
En redadas efectuadas entre finales de enero y principios de febrero, se constató que 270 de los 430 detenidos eran extranjeros, incluyendo ciudadanos indonesios, chinos y japoneses.
Las autoridades señalaron que los grupos criminales operaban desde viviendas comunes, edificios comerciales y otras estructuras adaptadas para ocultar su verdadera función como centros de estafa.
El fenómeno no es exclusivo de Malasia, pues en países vecinos como Camboya y Myanmar, también se han registrado numerosas detenciones de extranjeros vinculados a fraudes, en el marco de un esfuerzo regional por reforzar los controles contra estas redes ilícitas.
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