“El bloqueo es un acto de guerra. Durante más de 60 años, el imperialismo yanqui ha impuesto un cerco genocida que viola el derecho internacional y los derechos humanos del pueblo cubano”, afirmó la Comisión Política de la organización en un pronunciamiento.
Luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, firmara otra orden ejecutiva contra la isla, la Uprez consideró que recrudecer el bloqueo cuando Cuba enfrenta el asedio energético “es una agresión fascista que busca rendir por hambre y enfermedad a un pueblo que decidió ser libre”.
En su opinión, el republicano “representa el fascismo del siglo XXI” y sus políticas son de odio, racismo y saqueo.
“Atacar a Cuba es atacar a toda América Latina”, apuntó la organización al añadir que se trata de “la misma doctrina Monroe disfrazada de ‘seguridad nacional’ para robar petróleo, gas y soberanía”.
“Cuba no está sola. Desde las colonias, los barrios y los ejidos de México, la Uprez se solidariza con el pueblo cubano, con su Revolución, con sus médicos, sus maestros y sus trabajadores. Cuba nos ha enseñado que otro mundo es posible sin el yugo del imperio”, manifestó.
La Unión exigió a Washington el cese de todas las medidas coercitivas unilaterales que impiden al país caribeño comprar alimentos, medicinas y combustible.
Pidió al Gobierno de México mantener y ampliar su política de solidaridad con la isla, no someterse a las presiones de Estados Unidos y continuar “enviando petróleo, alimentos y apoyo diplomático como lo demanda la hermandad latinoamericana”.
Asimismo, llamó a las organizaciones a movilizarse en todo el país, a realizar mítines frente a la Embajada de Washington aquí y a “explicar en cada colonia que defender a Cuba es defender a México”.
“Si tocan a Cuba, nos tocan a todos. Si bloquean a Cuba, bloquean la esperanza de los pueblos”, advirtió.
El viernes pasado Trump anunció más medidas coercitivas contra la isla, declaró su intención de tomar el control de la nación antillana “casi de inmediato” y dijo que, tras la guerra en Irán, tal vez envíe el portaviones USS Abraham Lincoln a unas 100 yardas (91,44 metros) de la costa.
La postura del republicano desató el rechazo y la denuncia desde sectores populares, gobiernos y políticos del mundo.
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