“Al referirme a la hospitalidad de la gente de Cochabamba y el clima agradable, quise enfatizar su carácter de ‘capital cultural-gastronómica’ en un sentido de aprecio por esta querida ciudad”, sostuvo el diplomático en un comunicado.
La autoridad admitió además que sus expresiones “no fueron formuladas de la mejor manera” y reconoció que generaron malestar en algunos sectores de la población boliviana.
Ratificó, asimismo, el respeto de Irán a la soberanía boliviana y remarcó el principio de no injerencia en asuntos internos de otros Estados.
La aclaración surgió a partir de una declaración a la televisión en vísperas de la toma de posesión del flamante gobernador cochabambino, Leonardo Loza, cuando expresó su deseo de que “en el futuro Cochabamba sea la capital de Bolivia”.
Esa expresión generó críticas de algunos sectores políticos, en particular de Sucre, capital del país andino amazónico.
Ante tanta presión sobre el Gobierno, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, sostuvo una reunión con el embajador, quien dio a conocer el comunicado en el cual ratificó respeto a la actual organización política y territorial del Estado Plurinacional.
Shahabeddin aclaró que durante sus declaraciones hizo referencia a Sucre como capital constitucional de Bolivia; a Santa Cruz de la Sierra como centro económico nacional, a Oruro como “capital del folklore” y a Tarija como la máxima expresión de la tradición vitivinícola.
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