Con motivo del Día de las Madres, celebrado este domingo en el gigante sudamericano, mujeres entrevistadas por ese medio relataron la experiencia de convivir con la ausencia de sus hijos, un dolor que se extiende por meses o incluso décadas, marcado por la incertidumbre, la búsqueda constante y la falta de respuestas.
“Cada llamada que recibo pienso que puede ser una noticia, alguna pista”, dijo Clarice Cardoso, madre de dos niños desaparecidos en el estado de Maranhão desde enero de este año.
Sus hijos, Ágatha Isabelle, de seis años, y Allan Michael, de cuatro, fueron vistos por última vez al salir a jugar en una zona de bosque cercana a su comunidad.
Desde entonces, la familia vive en un estado de espera permanente, en el que combinan la búsqueda con la vida cotidiana suspendida.
Clarice denunció dificultades adicionales que enfrentan a diario, como la distancia hasta la comisaría y situaciones de prejuicio y discriminación cuando acude a la ciudad en busca de información. “Las personas me miran, algunas parecen solidarias, pero muchas tienen prejuicio”, afirmó.
En medio de estas experiencias, familiares de personas en paradero desconocido han formado redes de apoyo para enfrentar la ausencia y el sufrimiento.
La paulista Ivanise Espiridião, quien busca a su hija desde 1995, creó el grupo Mães da Sé, que reúne actualmente a más de seis mil mujeres en Brasil y se ha convertido en una red de acompañamiento y organización entre familias que comparten la misma situación.
Según Espiridião, también utilizan herramientas como el aplicativo Family Faces, que emplea reconocimiento facial para ayudar en la localización de personas extraviadas.
La activista también insistió en la necesidad de acciones inmediatas tras la desaparición de una persona. “Nadie tiene que esperar 24 horas para hacer la denuncia”, afirmó.
El reportaje de la Agencia Brasil recoge la importancia del acompañamiento psicológico en estos casos, debido a la aparición de cuadros de ansiedad, depresión o crisis de pánico.
La psicóloga Melânia Barbosa explicó que la ausencia sin respuestas tiene características particulares y destacó la importancia de la contención social.
En este contexto, los grupos de apoyo cumplen una función clave al evitar el aislamiento de las familias y permitir la construcción de redes de solidaridad.
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