Araos, cuyo puesto equivale al de viceministro, tuvo un quiebre directo con la titular de la cartera, Ximena Lincolao, tras negarse a ejecutar un plan de despidos masivos.
El conflicto detonó cuando Lincolao le instruyó desvincular a cerca de 40 funcionarios, lo que representa aproximadamente la tercera parte de la dotación total del Ministerio.
Junto a él también dejaron el organismo su encargada de gabinete, Camila Skewes, y la jefa de la División Jurídica, Alejandra Tagle.
Si bien es la primera baja de alto nivel en el equipo de La Moneda, Araos agrega su nombre al de numerosos funcionarios en dejar la administración de José Antonio Kast después del 11 de marzo, cuando asumió su cargo.
Desde entonces 20 secretarios ministeriales regionales, más conocidos en Chile como «seremis», renunciaron y algunos ni siquiera lograron ejercer sus funciones luego de ser nombrados por el presidente.
Entre las principales causas figuran la falta de rigor en la revisión de los antecedentes de los candidatos y fallas en el proceso de selección final.
Los «seremis» son cargos de exclusiva confianza del Presidente de la República y su papel es actuar como el «ministro regional» y asegurar que los planes diseñados desde la capital se apliquen según la realidad local.
Las renuncias tempranas también ocurren en otros sectores de la administración pública.
A principios de mayo se produjo la salida completa de los encargados de la Comisión Verdad y Niñez, que fueron nombrados en la administración anterior, pero el secretario designado por La Moneda, Pedro Natho, dimitió apenas una semana después de asumir.
Las numerosas bajas en el Ejecutivo chileno ya están consideradas como un récord histórico en comparación con gobiernos pasados.
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