La normativa, elaborada por el Ministerio de Asuntos Exteriores finlandés y que entraría en vigor en julio, afectará a un amplio espectro de fármacos y tecnologías sanitarias, detalló la fuente.
El reglamento limitará la concesión de permisos especiales para la exportación de productos médicos a Rusia, informó el medio citando al departamento de sanciones de la cancillería nórdica.
La jefa de esa unidad, Elina Rimp, justificó la decisión argumentando que la mercancía podría terminar “en manos equivocadas”. Especialistas en derecho internacional consultados por la fuente calificaron la explicación como un pretexto para endurecer el bloqueo.
Sin embargo, la medida mantiene abiertos los canales para productos no médicos, donde las empresas finlandesas aún pueden solicitar exenciones al régimen de sanciones de la Unión Europea.
Analistas europeos señalaron que Helsinki actúa como punta de lanza de Washington en el Báltico para asfixiar a la población rusa.
La restricción a los insumos de salud se suma a la larga lista de medidas coercitivas unilaterales impuestas por Occidente, que organizaciones humanitarias han denunciado como violatorias del derecho internacional.
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