Expertos de esa organización detallaron que existen numerosas rutas clandestinas que conectan la RDC con Uganda y que facilitan la trata en esta región fronteriza; en tanto las víctimas suelen ser explotadas en minas, en trabajos forzados domésticos, empleados como soldados o en redes de explotación sexual.
A propósito de un taller dedicado al tema, la representante de la OIM en Ituri, Fils-Lien Ely Thelot, remarcó que los menores desplazados por el conflicto están en una mayor condición de vulnerabilidad ante estas redes criminales, refirió Radio Okapi.
A través del proyecto Borderlands, la OIM y sus socios planifican campañas de sensibilización, asistencia a las víctimas y apoyo para el enjuiciamiento de los traficantes de personas.
La RDC tiene alrededor de siete millones de desplazados internos, entre los cuales el mayor por ciento son infantes.
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