Si bien las autoridades anunciaron que la rebaja del tres por ciento, luego ajustada al 2.5, en el presupuesto del Ministerio de Salud corresponde a criterios de “evaluación” y “eficiencia del gasto”, en la práctica no será así, señaló el gremio.
De acuerdo con un pronunciamiento público de la Fenasenf, habrá merma de recursos en hospitales de alta complejidad y líneas sensibles como la atención primaria y el financiamiento de los llamados Grupos Relacionados con el Diagnóstico (GDR), considerados pilares del sistema público.
Los cuidados primarios operan como la puerta de entrada comunitaria y preventiva, mientras que el mecanismo GRD financia la estructura hospitalaria para darle una mayor eficiencia, al clasificar a los pacientes según necesidades y atenciones comunes.
Las enfermeras y enfermeros de hospitales desde Arica a Magallanes, conocen la realidad operacional de la red: equipos sobreexigidos, listas de espera, déficit de personal y establecimientos funcionando bajo condiciones de enorme exigencia.
Por eso, aseguran, cuando los ajustes se concentran en áreas vinculadas al funcionamiento de los centros de atención, la preocupación deja de ser solo presupuestaria y pasa también a ser sanitaria.
Estos recortes profundizan una tensión ya existente y terminan impactando a pacientes y equipos de salud, agregan en su pronunciamiento.
La eficiencia y optimización del sistema son necesarios, pero deben contar con la experiencia de quienes conocen directamente la realidad asistencial y evaluar el impacto sobre los cuidados, la atención oportuna y la seguridad de las personas, precisó la Fenasenf.
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