Una nota publicada este jueves en el sitio digital del diario Il Faro di Roma destaca que este encuentro, realizado el corazón de los barrios obreros de Quarticciolo y Centocelle, fue promovido de conjunto por los partidos de izquierda Poder al Pueblo y Red de los Comunistas
En el mismo intervinieron Giulia Caló, miembro de la Coordinación Nacional de Poder al Pueblo, así como el economista Luciano Vasapollo, dirigente de la Red de los Comunistas, y contó con la presencia el primer secretario de la embajada cubana en Italia, Carlos Gutiérrez
Caló habló acerca de la actual situación en Cuba, ante un recrudecimiento del criminal bloqueo económico comercial y financiero de Estados Unidos, tras la firma por el presidente norteamericano, Donald Trump, de ordenes ejecutivas los días 29 de enero y 1 de mayo, violatorias de los derechos humanos del pueblo de ese país.
La activista trató acerca de sus experiencias en el Convoy Europeo, que viajó desde Italia a la nación caribeña a mediados de marzo pasado, en el que participaron más de 100 representantes de diversas fuerzas políticas, y organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales.
Refirió además la llegada a Cuba, a fines de abril, de un segundo convoy, cuyos integrantes asistieron a los eventos por el Primero de mayo, y llevaron ayuda humanitaria a centros sanitarios y educativos del oriente cubano, así como a comunidades afectadas por el huracán Melissa, que azoló a esa zona a fines de 2025.
Por su parte Vasapollo, cofundador del capítulo italiano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH), hizo un recuento sobre la historia de Cuba, en particular acerca del proceso revolucionario, de sus logros, y de las acciones del imperialismo norteamericano en su contra.
“Tras sesenta y cinco años de bloqueo, en estos momentos la isla enfrenta un incremento del asedio permanente de Estados Unidos, que está produciendo efectos devastadores en la población civil”, aseveró el académico, quien calificó esas medidas del gobierno norteamericano como “una forma de genocidio económico y social contra el pueblo cubano”.
El acto concluyó con una colecta de fondos y medicamentos para Cuba, en el marco de la campaña internacional “Dejen respirar a Cuba” y se acordó en la misma mantener estos encuentros con carácter quincenal, así como desarrollar otros proyectos solidarios con el país antillano.
“Fue una iniciativa maravillosa en un barrio obrero”, la cual demostró una vez más que “¡Cuba no está sola!”, manifestó Vasapollo en declaraciones a Il Faro di Roma.
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