Disfrutar de estos colosos debe ir acompañado de responsabilidad, prudencia y respeto. La aventura nunca debe estar por encima de la vida humana ni de la protección del patrimonio natural, subrayó la entidad en una columna divulgada en el Diario de CentroAmérica.
Cuidar el volcán Acatenango y todas las áreas protegidas es una tarea compartida que requiere compromiso colectivo, remarcó en el texto.
Ser un turista responsable significa entender que la naturaleza merece admiración, pero jamás debe ser desafiada. Además, denunciar acciones que atentan contra el patrimonio natural de la nación es responsabilidad de todos, acotó.
Este majestuoso estratovolcán inactivo, situado cerca de la ciudad de Antigua Guatemala, ofrece una vista privilegiada de las impresionantes erupciones de su vecino de Fuego, considerado de uno de los más peligrosos de la región.
Detrás del lucimiento de este paisaje natural existe una realidad que no debe ignorarse: la naturaleza también impone límites y riesgos que deben ser respetados, señaló el Conap.
El complejo volcánico Acatenango-Fuego presenta condiciones extremadamente delicadas debido a la actividad eruptiva constante, el terreno suelto y arenoso, así como las repentinas variaciones climáticas que pueden poner en peligro la vida de quienes lo visitan, advirtió.
En los últimos años, expuso, el incremento desmedido del turismo en la zona ha generado preocupación entre las autoridades ambientales y de gestión de riesgos.
La visita masiva, muchas veces sin planificación adecuada, ha propiciado prácticas irresponsables que exponen a visitantes, guías y rescatistas a situaciones de alto riesgo, enfatizó.
Se suma la existencia de infraestructura no autorizada, como cabañas instaladas dentro del área protegida, las cuales operan al margen de la normativa ambiental y de seguridad, puntualizó.
No solo degradan los ecosistemas del volcán, sino que también ponen en grave peligro a las personas que las utilizan, consideró.
El Acatenango forma parte de una Zona de Veda Definitiva legalmente declarada como área protegida, recordó.
Esto significa que su conservación es una prioridad nacional y que cualquier actividad dentro del lugar debe realizarse bajo lineamientos estrictos, explicó el Conap.
Recientemente trascendieron en Guatemala situaciones de peligro y advertencias serias por parte de las autoridades debido a una combinación de factores climáticos, geológicos y de falta de regulación en aquella zona.
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