De acuerdo con el artículo, “la cantidad diaria óptima podría rondar los 170 gramos de legumbres, que incluyen guisantes, lentejas, garbanzos y judías, y entre 60 y 80 gramos de alimentos a base de soja, como el tofu, la leche de soja, el edamame, el tempeh y el miso”.
El estudio mostró que una mayor ingesta diaria de legumbres y alimentos a base de soja se asoció con un menor riesgo de desarrollar hipertensión arterial, pero este descubrimiento, en opinión de los investigadores necesita ser cuantificado sistemáticamente.
En comparación con los que consumían pocas legumbres, y quienes lo hacían más, los segundos tenían un 16 por ciento menos de probabilidades de desarrollar la mencionada dolencia.
Asimismo, los que comían muchos alimentos de soja tenían un 19 por ciento menos de probabilidades de sufrir esta afección que quienes consumían pocos.
Los investigadores consideran que esta relación causal está dada porque las legumbres y la soja son ricas en potasio, magnesio y fibra dietética, todos ellos conocidos por sus propiedades para reducir la presión arterial.
Además, investigaciones recientes sugieren que la fermentación de la fibra soluble de las legumbres y la soja produce ácidos grasos de cadena corta que influyen en la dilatación de los vasos sanguíneos, mientras que el contenido de isoflavonas de la soja también parece ayudar a reducir la presión arterial, concluye el artículo de la revista BMJ Nutrition Prevention & Health.
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