Así lo dieron a conocer en esta capital autoridades del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), quienes informaron además sobre el acelerado incremento de las temperaturas en el territorio nacional.
En conferencia de prensa se divulgó que la región Caribe e Insular presentó condiciones asociadas a olas de calor, caracterizadas por aumentos sostenidos de la temperatura máxima por encima del promedio histórico durante las primeras dos semanas del mes.
La ciudad de Valledupar, por ejemplo, alcanzó 38,4 grados Celsius con una anomalía de más de cuatro grados frente a su promedio histórico; en Santa Marta la situación fue similar con un registro de 37,2 y San Andrés Islas, donde el termómetro alcanzó los 33,7 grados, superó su récord histórico de temperatura máxima.
Por otra parte, hasta el 14 de mayo, las alertas por incendios forestales pasaron de siete registros a 90 a nivel nacional.
La región Caribe concentró más de la mitad de los municipios con alertas activas, especialmente en departamentos como La Guajira y Magdalena, donde persisten condiciones atmosféricas secas y altas temperaturas diurnas, según trascendió.
Las proyecciones indican además una posible consolidación cercana al 96 por ciento hacia finales del año del fenómeno El Niño.
A juicio de la ministra de Ambiente, Irene Vélez, la situación descrita revela un escenario de variabilidad climática donde la intensidad de los eventos atmosféricos y la severidad de sus impactos son mayores.
“Ello nos obliga a una permanente articulación interinstitucional y a comprometernos con acciones preventivas que permitan una mejor preparación y mitigación de mayores impactos”, explicó.
Por su parte, el director de la Ungrd, Carlos Carrillo, se refirió a la necesidad de adoptar medidas que incluyan la activación de planes de contingencia, así como de preparación ante eventuales sequías, un posible desabastecimiento hídrico y presión sobre el sistema energético, particularmente hacia finales del año.
“Es indispensable ahorrar agua y energía e identificar las zonas con mayor riesgo de incendios forestales”, enfatizó.
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