Estabilidad y digitalización marcan al empresariado mundial

Londres, 18 may (Prensa Latina) La estabilidad y la digitalización constituyen hoy elementos fundamentales a tener en cuenta para evaluar el ritmo del sistema empresarial a nivel global.

El ecosistema empresarial muestra en 2026 una brecha cada vez más profunda entre naciones que facilitan la inversión, la innovación y el cumplimiento normativo, y aquellas donde la inestabilidad macroeconómica, la corrupción o la falta de infraestructura digital ahogan cualquier intento de emprendimiento.

Así lo refleja la última edición del Índice de Competitividad Empresarial Global (GBCI) 2026, elaborado por el Banco Mundial y la International Finance Corporation.

El entorno para hacer negocios mejoró moderadamente en 45 países, pero se deterioró drásticamente en 22, especialmente aquellos afectados por crisis cambiarias o conflictos institucionales, explicó Carolina Méndez, economista principal del Banco Mundial para el desarrollo del sector privado.

En la cima del ranking, Singapur retiene el primer puesto por quinto año consecutivo, gracias a su régimen de propiedad intelectual, eficiencia aduanera y ecosistema fintech.

En esa nación una empresa se constituye en menos de 90 minutos por aplicación y los contratos se ejecutan en un plazo récord de 60 días, señaló el director ejecutivo de la Cámara de Comercio Internacional de Singapur, Tan Wei Liang.

Le siguen Dinamarca y Suiza, destacados por su transparencia fiscal y su red de protección social que facilita la reconversión laboral.

El modelo danés combina flexibilidad laboral con generosos subsidios para capacitación tecnológica; eso reduce el riesgo de emprender, comentó Lars Frandsen, analista del Instituto de Economía Empresarial de Copenhague.

Completan el top ten Nueva Zelanda, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Estonia, Taiwán (como parte de China) y Corea del Sur, todos con puntuaciones sobresalientes en digitalización del Estado y protección al inversionista extranjero.

En el extremo opuesto, mencionan a Venezuela, Argentina, Sudan, Haití y Myanmar. Por regiones, Europa Occidental y Asia-Pacífico concentran los mejores entornos, mientras que África subsahariana (excepto Ruanda y Botswana) y América Latina (salvo Uruguay y Chile) presentan los mayores retrocesos.

El mensaje es claro: los países que invierten en justicia independiente, infraestructura digital y simplificación tributaria atraen capital. Los que imponen controles de precios y retórica antieempresarial se hunden, concluyó James Robinson, premio Nobel de Economía 2024.

Con este panorama, el sistema empresarial mundial se polariza en 2026: en los polos de excelencia florecen las startups de inteligencia artificial y energías renovables; en los polos de fracaso, solo sobrevive el trueque y la informalidad.

mem/rfc

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