Costos y conflictos, la guerra en el Medio Oriente y otros factores encarece los combustibles, mientras que las olas de calor y la masificación ahuyentan a los viajeros en Europa y Asia
La industria turística mundial enfrenta en 2026 un escenario de marcada contracción en decenas de países, con Estados Unidos encabezando un preocupante declive que contrasta con las expectativas previas a la temporada. Según datos de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, el gasto turístico total crecerá apenas un uno por ciento este año, hasta los 1,37 billones de dólares, (un billón equivale a un millón de millones), muy por debajo de las proyecciones iniciales.
Se trata de una recuperación del turismo internacional que sigue rezagada respecto a los niveles previos a la pandemia de la Covid-19.
El caso estadounidense es particularmente revelador. Las llegadas internacionales cayeron nueve por ciento en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, con descensos del 12,5 desde Europa y del 13,7 desde Asia.
Tales datos los aportó la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos.
El viajero europeo siente que ya no es bienvenido. Las trabas migratorias, los costos elevados y una percepción de hostilidad institucional están desviando flujos enteros hacia otros destinos, explicó Javier Montero, analista de ForwardKeys, firma especializada en inteligencia de viajes.
Pero Estados Unidos no está solo. Japón registra una caída del 4,9 por ciento en el total de llegadas internacionales, con un desplome del 61 por ciento en el crucial mercado chino, según datos provisionales de la Organización de Turismo de Japón de abril de 2026.
Las tensiones diplomáticas entre Tokio y Beijing, sumadas a las advertencias de viaje, recortaron drásticamente el flujo de turistas chinos, que representaban una parte desproporcionada del gasto en retail y ocio, señaló un informe de Nomura Research Institute.
Tailandia, otro gigante asiático del turismo, sufrió una baja del siete por ciento en las llegadas extranjeras durante abril, con tasas de ocupación hotelera en Pattaya cayendo al 30-40 por ciento, muy por debajo del 60-70 habitual en temporada alta.
Las causas de esta retirada global son múltiples y se refuerzan entre sí. El conflicto bélico desatado en Medio Oriente el pasado 28 de febrero, dispararon el precio del combustible.
Aerolíneas como Air France-KLM prevén que su gasto anual en queroseno aumente un tercio por encima de lo estimado, mientras que Lufthansa canceló 20 mil vuelos de corta distancia para el verano.
En Europa, el problema es diferente pero igualmente dañino. Grecia, España e Italia sufren las consecuencias del exceso de turismo (overtourism) y las olas de calor.
Santorini y Venecia enfrentan restricciones severas al crucerismo, mientras que Barcelona ve multiplicarse las protestas vecinales contra los alquileres de corta duración.
Cuba presenta el caso más extremo del continente americano, con una contracción estimada del 56 por ciento en las llegadas internacionales.
La escasez de combustible, las limitaciones de infraestructura y la reducida conectividad aérea asfixian a un sector vital para la economía isleña.
Aquí no es que el turista elija otro destino; es que directamente no puede llegar o no encuentra servicios básicos, denunció José Luis Perelló, académico de la Universidad de La Habana y especialista en turismo.
Mientras tanto, el Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá de junio a julio, genera un inesperado efecto desplazamiento.
Destinos turísticos tradicionales como Hawaii, Nevada o Nueva York reportan una menor afluencia porque los viajeros están concentrando sus recursos y vacaciones en las ciudades sede del evento.
La paradoja es que el gran evento que debía reactivar el turismo norteamericano está canibalizando a sus propios destinos secundarios, concluyó el presidente de Tourism Economics, Adam Sacks.
Con este panorama, la industria se encamina hacia un verano boreal incierto, donde los ganadores serán pocos (México, Canadá y algunas naciones del sudeste asiático que escapan a la masificación) y los perdedores, muchos, coinciden los analistas.
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