Un responsable del Programa de Investigación y Desarrollo de la OMS, Vasee Moorthy puntualizó que este proceso podría extenderse de seis hasta nueve meses.
Moorthy insistió en que para la cepa Bundibugyo no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
Los expertos trabajan un candidato vacunal prometedor pero no hay dosis disponibles para poder empezar de inmediato los ensayos clínicos en seres humanos, comentó en conferencia de prensa.
Anaïs Legand, técnica especialista en patógenos de alta amenaza de la OMS, subrayó que la prioridad inmediata es establecer una plataforma de respuesta que incluya un centro de tratamiento seguro y optimizado.
También es vital contar como vías adecuadas de derivación de pacientes, con el objetivo de garantizar la detección y atención temprana de todos los casos sospechosos, mientras se preparan los próximos ensayos de terapias candidatas prometedoras.
La enfermedad del ébola es una dolencia grave, a menudo mortal, en los seres humanos. De acuerdo con la literatura médica, los virus que lo provocan pertenecen al género Orthoebolavirus de la familia Filoviridae.
Hasta la fecha fueron identificadas seis especies de Orthoebolavirus, de las cuales se sabe que tres causan grandes brotes: el Virus del Ébola, Virus del Sudán y Virus Bundibugyo.
Expertos señalan como responsables a los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, pues son huéspedes naturales del Orthoebolavirus.
El virus puede transmitirse a los humanos cuando las personas tienen contacto cercano con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, puercoespines, que se encuentren enfermos o muertos en la selva tropical.
Los individuos no pueden transmitir la enfermedad antes de presentar síntomas, y siguen siendo infecciosos mientras su sangre contenga el virus.
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