El presidente de la Asamblea General del grupo, Paulo De Juaquin, mencionó la responsabilidad de dar continuidad a los sueños de Haile Selassie, Patricio Lumumba, Amilcar Cabral, Agustino Neto, entre otros, de crear un fondo común para África, continente rico en recursos naturales.
De Juaquin destacó el momento histórico de la celebración del evento de tres días en esta capital, que agrupó a representantes de Etiopía, Angola, Ghana, Granada y República del Congo, justo el Día de África para impulsar el panafricanismo tan anhelado en la Agenda 2063 de la Unión Africana.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Amistad Cuba-Etiopía, Abebe Ayalew, en esa misma línea, instó a transmitir ese sentimiento entre todos los egresados de Cuba y, entre los objetivos del festival, mencionó la promoción de las relaciones diplomáticas entre los pueblos de ambas partes.
Ayalew recordó el apoyo cubano al combate del ébola en el continente, la asignación de becas estudiantes, entre otras acciones que hacen inquebrantable el respaldo del continente hacia la nación caribeña
El embajador de La Habana ante la Unión Africana, Lucas Domingo Hernández, declaró que este Primer Festival Panafricano de Estudiantes Egresados de Cuba será sin dudas espacio para el recuento de una de las obras más solidaria y humanista en los anales de la cooperación entre ambas partes y de la cooperación entre países del Sur.
Hernández subrayó que su celebración este 25 de mayo, Día de África, hace honor a ese espíritu panafricano que busca contra viento y marea construir la unidad de todos los africanos graduados en Cuba. Pero en sus mentes prevalece la idea de unir a todos los graduados en Cuba del mundo, aseveró.
“Pero si el día es grande, grande es el año. Es el año del centenario del hombre que más hizo por construir el sueño que ustedes hicieron realidad. Es el año del centenario del líder histórico de la Revolución cubana: Fidel Castro Ruz”, recalcó.
Afirmó que, como hombres y mujeres agradecidos y de amplia memoria, estoy seguro que no olvidarán los continuos viajes de Fidel a la Isla de la Juventud para conocer de primera mano sus progresos estudiantiles y su capacidad de adaptación.
Reiteró que Cuba no perderá, ni en los más difíciles momentos, como los que hoy vive, su vocación solidaria e internacionalista y seguirá recibiendo en sus aulas a jóvenes africanos. Porque las huellas de quienes hemos caminado juntos nunca se borran, concluyó el diplomático con un proverbio africano.
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