El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró el resultado en redes sociales y afirmó que el avance refleja “elecciones políticas consistentes y coordinadas”, con impacto directo en educación, longevidad e ingresos, los tres ejes que conforman el indicador.
“No es una coincidencia, sino el reflejo de políticas públicas fuertes y de un proyecto de país inclusivo”, sostuvo también el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Guilherme Boulos, durante la presentación del informe Radar IDHM (Índice de Desarrollo Humano Municipal) en la sede del PNUD en esta capital.
El estudio, elaborado por ese organismo en conjunto con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística y la Fundación João Pinheiro, muestra que el índice nacional pasó de 0,744 en 2012 a 0,805 en 2024, con lo que superó por primera vez la barrera de 0,800 que clasifica a un país en la categoría de Muy Alto Desarrollo Humano.
De acuerdo con el informe, el principal avance se registró en educación, cuyo indicador aumentó de 0,679 a 0,798 en el período analizado.
Lula destacó además la reducción de las desigualdades raciales, pues el IDHM de la población negra creció 10,3 por ciento entre 2012 y 2024, casi el doble del incremento registrado entre la población blanca, que fue de 5,5 por ciento.
Pese a ello, el informe señala que persisten brechas significativas: la población blanca mantiene un IDHM de 0,851, mientras que el de la población negra alcanza 0,774.
El Radar IDHM también apunta avances regionales, especialmente en estados del Nordeste como Alagoas, Piauí y Rio Grande do Norte, que lideraron el crecimiento proporcional del índice y reforzaron la tendencia de reducción de desigualdades territoriales.
“Sabemos que aún tenemos un largo camino por delante, con desigualdades regionales, de género y de raza que necesitan ser superadas. El resultado ya alcanzado muestra que estamos en el camino correcto”, expresó Lula en la red social X.
La economista jefa de la Unidad de Desarrollo Humano del PNUD en Brasil, Betina Barbosa, señaló que los programas de transferencia de renta y valorización del salario mínimo ayudaron a acelerar los indicadores sociales, en particular entre la población de menores ingresos.
Según el organismo, la recuperación posterior a la pandemia de Covid-19 permitió retomar la trayectoria ascendente del índice, después de las caídas registradas en 2020 y 2021, especialmente en el componente de longevidad.
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