Carlos Carrera, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país, afirmó que el 63 por ciento de los menores dominicanos ha sido víctima de este tipo de prácticas, una cifra ligeramente superior al promedio de América Latina y el Caribe. El funcionario consideró que muchas formas de abuso contra los niños son socialmente aceptadas y vinculó esta situación al desconocimiento de métodos de crianza no violentos y a marcos legales que calificó de “relativamente laxos”.
Las declaraciones se producen luego de varios casos de alto impacto ocurridos en el país, entre ellos la muerte reciente de una bebé de ocho meses presuntamente asesinada a golpes y mordidas por la pareja de su madre.
Carrera sostuvo que la violencia infantil afecta el desarrollo emocional y cognitivo de los menores y puede generar “estrés tóxico”, un efecto que altera el desarrollo cerebral y tiene consecuencias duraderas en la salud física y mental.
Según explicó, los niños expuestos a violencia reiterada presentan mayores riesgos de problemas cardiovasculares, trastornos mentales, dificultades de aprendizaje y conflictos con la ley durante la adultez.
El representante de Unicef consideró necesario reforzar las leyes para prohibir toda forma de maltrato contra los menores en el hogar, así como ampliar los programas de orientación y acompañamiento a las familias.
Asimismo, advirtió que justificar la agresión termina favoreciendo la tolerancia social hacia manifestaciones más graves, incluida la tortura infantil.
El caso del bebé ocurrido en días recientes se suma además al de Yoleydi Linarez Araujo, acusada de asfixiar a su hija de seis años en marzo pasado en la comunidad Sabana Toro, otro hecho que generó conmoción en República Dominicana.
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