El trabajo, publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, examinó datos de 2000 a 2020 y contabilizó 40 mil 907 muertes maternas en el país.
De ese total, cerca del 60 por ciento correspondió a mujeres negras, las cuales presentan casi el doble de riesgo de morir durante la gestación, el parto o hasta 42 días después del término del embarazo en comparación con las mujeres blancas.
Entre las indígenas, el riesgo es aún mayor y supera en más de dos veces el observado en la población blanca.
De acuerdo con la profesora del Departamento de Ginecología de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) Giovana Aparecida Gonçalves Vidotti, autora del estudio, los resultados muestran que las desigualdades raciales persisten a lo largo del tiempo y reflejan problemas estructurales en el acceso y la calidad de la atención sanitaria.
La mortalidad materna es considerada uno de los principales indicadores de las condiciones de salud de una población y comprende las muertes ocurridas durante el embarazo o en las seis semanas posteriores a su finalización, cuando están asociadas a causas vinculadas con la gestación, precisó el medio.
Según los datos analizados, las principales causas de muerte materna en Brasil durante las dos décadas estudiadas fueron las condiciones obstétricas mal definidas, responsables del 29,9 por ciento de los casos.
Le siguieron la hipertensión relacionada con el embarazo (21,3 por ciento), las complicaciones durante el parto (15,2 por ciento) y las ocurridas en el período posterior al nacimiento (13,2 por ciento), en tanto los abortos representaron el 7,8 por ciento de los fallecimientos.
Metrópoles apunta que, pese a la amplia cobertura prenatal existente en Brasil, persisten problemas relacionados con la calidad del seguimiento médico.
Entre las dificultades identificadas figuran el inicio tardío de los controles, la realización incompleta de exámenes recomendados y las limitaciones para acceder a servicios especializados.
Los investigadores relacionan además la elevada mortalidad materna entre mujeres negras e indígenas con factores socioeconómicos, menores niveles de escolaridad, dificultades de transporte y desigualdades regionales.
Datos oficiales muestran que Brasil registró en 2024 una tasa de 57 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos.
Aunque el índice se sitúa por debajo del límite de 70 establecido por la Organización Mundial de la Salud como meta para 2030, especialistas consideran que el desafío sigue siendo reducir las diferencias entre grupos sociales y raciales.
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