Según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el gigante sudamericano recibió 75 mil 600 pedidos, para consolidarse como uno de los principales destinos de protección internacional en América Latina.
Celebrada cada 20 de junio, la jornada reconoce la situación de millones de personas obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos armados, persecuciones, violaciones de derechos humanos y otras crisis humanitarias.
El incremento de las solicitudes en Brasil refleja la persistencia de los desplazamientos forzados a nivel global y la existencia de mecanismos de acogida y protección que continúan atrayendo a quienes buscan seguridad y estabilidad, señaló Acnur.
Las autoridades brasileñas y organismos internacionales han destacado en los últimos años los avances alcanzados por el país en materia de regularización migratoria, acceso a servicios públicos, inserción laboral y reconocimiento de derechos para solicitantes de asilo.
El Comité Nacional para los Refugiados, órgano vinculado al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, mantiene la responsabilidad de analizar las solicitudes y decidir sobre el reconocimiento de la condición de refugiado, conforme a la legislación nacional y a los compromisos internacionales.
De acuerdo con el informe Tendencias Globales de Acnur, aunque el número total de refugiados en el mundo mostró una ligera reducción de tres por ciento durante el último año, todavía 41,6 millones de personas permanecen bajo esa condición y el total de desplazados forzosos alcanza 117,8 millones.
La agencia de Naciones Unidas alertó además que siete de cada 10 refugiados viven en situaciones de desplazamiento prolongado, muchas veces durante años o décadas, y enfrentan dificultades económicas y limitadas perspectivas de integración.
También destacó que durante 2025 unos 14,7 millones de desplazados lograron regresar a sus regiones o países de origen, entre ellos 4,4 millones de refugiados.
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