La información fue divulgada por el Laboratorio de Operaciones Cibernéticas (Ciberlab), órgano del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública encargado de brindar apoyo técnico y de inteligencia a las fuerzas policiales de todo el país en el combate a delitos cometidos a través de Internet.
En declaraciones al portal Metrópoles, el coordinador del Ciberlab, delegado Paulo Henrique Benelli, explicó que entre los sospechosos identificados figuran personas con edades comprendidas entre los nueve y los 35 años.
Según el funcionario, adolescentes y jóvenes suelen desempeñar un papel relevante en la difusión y amplificación de mensajes violentos, discursos de odio y materiales que buscan estimular conductas criminales.
Datos oficiales indican que entre enero y mayo de este año fueron identificados al menos 132 sospechosos de participar en delitos digitales relacionados con el extremismo, la propagación de mensajes de odio y la incitación a la violencia en 21 de las 27 unidades federativas brasileñas.
Como resultado de las investigaciones, las autoridades ejecutaron al menos 10 operaciones policiales en distintos estados del país, con mayor concentración en São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais.
La acción más reciente ocurrió el pasado viernes en el municipio de Jaraguá, en el estado de Goiás, donde la Policía Federal investigó a un adolescente señalado como presunto coordinador de grupos dedicados a difundir contenidos extremistas y promover actividades ilícitas mediante plataformas digitales.
El Ciberlab utiliza herramientas tecnológicas especializadas para identificar a los responsables de delitos en línea, apoyar la desarticulación de redes criminales y prevenir posibles ataques contra escuelas y otros objetivos sensibles.
Sus funciones incluyen el monitoreo permanente de contenidos publicados en internet, incluidas actividades detectadas en la denominada deep web, la dark web y grupos abiertos en redes y plataformas digitales.
Las investigaciones buscan identificar amenazas potenciales, rastrear la circulación de discursos violentos y detectar posibles articulaciones criminales que puedan derivar en acciones concretas fuera del entorno virtual.
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