«El tema de la presión de Washington sobre Cuba está presente en nuestros contactos con los estadounidenses», dijo Riabkov, y agregó que las posiciones de los dos países «difieren radicalmente».
Somos plenamente conscientes de la situación en la que se encuentra Cuba como resultado del bloqueo estadounidense ilegal y la creciente presión, y no podemos permanecer indiferentes, explicó.
El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que autorizaba aranceles a las importaciones de países que suministran petróleo a Cuba y declaró el estado de emergencia debido a la supuesta amenaza cubana a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Las acciones de Washington han causado una escasez grave de combustible en la isla que afecta la generación eléctrica y sectores vitales de la economía, el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación, entre otros.
El gobierno cubano asegura que Estados Unidos está utilizando el cerco energético para asfixiar la economía cubana y hacer insoportables las condiciones de vida de la población de la isla.
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