Esta jornada estaba prevista la rendición de cuenta de la gestión gubernamental de Bukele en el segundo año de su mandato, 1 de junio de 2024. En cambio, el mandatario hizo la reapertura del principal centro asistencial del país y encargado de atender a la población de menores recursos económicos.
Bukele realizó un recorrido por las instalaciones remozadas completamente e inquirió al personal que lo asistió durante el traslado sobre las capacidades del hospital, tecnología, personal que atenderá a los pacientes, laboratorios, quirófanos y demás.
Al visitar las instalaciones, el presidente expresó su alegría de entregar a la población el Nuevo Hospital Nacional Rosales, un gran sueño para muchos en el país. Esto es algo transformador, este centro será el primero de muchos hospitales como este, afirmó.
La misión es ser el mejor hospital de Centroamérica, público o privado, dijo, y aseguró que Rosales es el hospital «más grande y más difícil pero que poco a poco continuará la transformación en todo el país». “Yo entiendo que, a veces, la gente se impacienta, pero lo haremos lo más rápido posible”.
Sobre las características del centro, un reporte de la Secretaría de Prensa de la Presidencia resume que el complejo cuenta con 52 camas para la hospitalización y cuidados críticos; siete quirófanos de emergencias y nueve para cirugías programadas, todos con equipamiento nuevo.
Unido a la innovación tecnológica y especialidades médicas sin precedentes en el país, entre otros beneficios.
La obra fue ejecutada en un período de siete años, superó los desafíos de la
pandemia de la Covid-19 y el desarrollo de las estrategias de seguridad nacional, y fue financiada con recursos propios del Estado, sin incurrir en préstamos internacionales.
Sin embargo, el anuncio de la rendición de cuenta de Bukele había creado expectativas en la sociedad a la espera de los resultados alcanzados durante su gestión presidencial en medio de las críticas crecientes por la precarización de la vida.
A la par, organizaciones sociales, laborales y sindicatos denuncian en el plano laboral despidos arbitrarios, limitaciones a la negociación colectiva y acciones de persecución contra dirigentes sindicales en los últimos años.
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