Hodelín, de 19 años, dibujó su mejor argumento en la arena con un salto logrado con viento adverso, que durante buena parte de la competencia lo sostuvo en la cima como dueño momentáneo del coliseo.
La prueba, sin embargo, guardaba su clímax para los compases finales, donde el campeón olímpico griego Miltiadis Tentoglou (8,24) y el búlgaro Bozhidar Sarâboyukov (8,26) encontraron en sus últimos intentos la medida exacta para desplazar al cubano.
Más allá del podio, Hodelín reafirmó una progresión que ya no admite silencios, al igualar su segundo mejor registro de la temporada y confirmar que su irrupción no es promesa sino presente competitivo en la élite del salto de longitud.
El joven atleta caribeño sostuvo el pulso frente a figuras consagradas y llevó la disputa hasta el último salto, una señal de madurez que convierte cada aparición suya en una insinuación de futuro para el atletismo cubano.
mh/blc













