Invitados especialmente para la ocasión, los pianistas locales Silvina Sosa y Damián Horacio González abrieron esta noche a manera de teloneros el concierto “Piano y Tiempo: Mozart 270 Aniversario” en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional de Argentina.
Lugo, conocido como “El Piano de Cuba”, interpretó con maestría obras de Mozart y otros compositores como Claude Debussy, Frédéric Chopin, Ernesto Lecuona, y Julián Aguirre, entre otros.
Una vez completado el concierto programado, a petición del público que lo aclamó tuvo que volver al piano para ejecutar una última pieza: el mundialmente reconocido bolero son cubano “Lágrimas Negras”, al que le hizo arreglos para llevarlo a concierto de piano.
Con larga trayectoria internacional, Lugo vive y trabaja alternando entre Cuba y Argentina desde hace muchos años. Comenzó a radicarse y darse a conocer fuertemente en el circuito artístico porteño a través de giras y proyectos culturales desde principios de los años 2000.
Ha mantenido una intensa agenda de conciertos en el Palacio Libertad (Centro Néstor Kirchner) y la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, además de presentaciones en varias ciudades capitales de provincias argentinas.
El pianista cubano cuenta con una trayectoria de enorme prestigio en el terreno de la música clásica académica y la música popular. Su rigurosa formación pianística comenzó en Cuba, donde completó 11 años de estudios elementales.
Posteriormente, se perfeccionó en las ligas mayores de la escuela rusa dentro del prestigioso Conservatorio de Moscú, cuya prensa lo exaltó por tener «oídos de oro, alma de manantial y dedos de acero».
En Rusia estudió bajo la tutela de figuras legendarias de la música académica mundial. Entre sus maestros destacaron Valery Kamichov, Irina Smoroniva y su gran mentor, el profesor Rudolf Kerer.
Esa sólida base formativa le otorgó al concertista cubano las herramientas para consolidarse como un referente indiscutido a nivel internacional.
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