Tras cuatro meses de alzas, este alivio temporal, sin embargo, mantiene bajo presión el bolsillo de los hondureños, sobre todo de los más vulnerables, en un país con el 60 por ciento de su población (de 10 millones de habitantes) sumida en la pobreza.
Desde el 8 de junio, la gasolina superior alcanzará 141,98 lempiras (5,32 dólares) por galón, tras una rebaja de 3,63 lempiras, según la nueva estructura de precios publicada este viernes por la Secretaría de Energía.
La gasolina regular disminuirá 3,45 lempiras y su nuevo valor será de 131,40 lempiras (4,92 dólares), mientras que el galón de diésel -el derivado del petróleo más consumido en Honduras- se cotizará a 134,17 lempiras (5,02 dólares), tras caer 3,11 lempiras.
El queroseno, utilizado principalmente en hogares de bajos ingresos, anotará una depreciación de 4,14 lempiras, por lo que su valor en bomba pasará a costar 120,07 lempiras (4,50 dólares).
En contraste, el cilindro de gas doméstico de 25 libras, que la semana pasada trepó 4,01 lempiras, se mantendrá inamovible en 249,62 lempiras (9,35 dólares).
Tanto en el caso del GLP doméstico (cilindro de gas) como en el de la gasolina regular, el ejecutivo de Asfura recordó que aplica un “apoyo económico temporal” (antes subsidio) del 50 por ciento, es decir, que sin ese mecanismo el precio sería el doble.
Cinco semanas atrás, el cilindro de gas GLP que consumen las amas de casa aumentó su importe en 7,18 lempiras (unos 28 centavos de dólar), tras estar subsidiado en 238,13 lempiras (8,95 dólares) durante los cuatro años de administración de la expresidenta Xiomara Castro (2022-enero 2026).
El GLP vehicular también reflejará un descuento de 12 centavos, fijándose en 52 lempiras (1,95 dólares) por galón.
Las nuevas tarifas estarán vigentes en todo el país a partir de las 06:00, hora local, del lunes hasta la medianoche del domingo 14 de junio.
Si bien representan una de las reducciones más significativas registradas en las últimas semanas, estas tasas llegan después de varios periodos de fuertes ajustes marcados por la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles.
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