La administración neoliberal del presidente Nasry Asfura, quien por decisión propia ostenta también la titularidad de la Secretaría de Salud (Sesal), no consiguió este viernes frenar asambleas informativas que realizan los galenos desde el pasado lunes.
Aunque las partes reportaron avances en las conversaciones celebradas esta jornada, los facultativos resolvieron seguir con sus medidas de presión, lo cual prolonga una crisis que afecta la atención en hospitales y centros asistenciales de la sanidad pública.
El encuentro con una representación del CMH fue encabezado por Eduardo Midence, viceministro de la Sesal, quien defendió el proceso de diálogo y destacó la importancia de preservar las vías de comunicación para encontrar soluciones a las demandas planteadas por los profesionales de la medicina.
La organización gremial ratificó que el principal objetivo de la mesa de trabajo es lograr que el Ejecutivo del derechista Partido Nacional honre los compromisos asumidos hace mes y medio, en beneficio tanto del personal médico como a los miles de pacientes que dependen del sistema estatal.
Entre las principales exigencias planteadas durante la reunión figura el pago de salarios atrasados a cientos galenos. Según denunciaron los representantes del CMH, existen profesionales que acumulan hasta cinco meses sin recibir sus remuneraciones.
Además, reclaman el cese de los despidos y el reintegro inmediato de médicos destituidos por la Sesal tras la llegada al poder de Asfura, el pasado 27 de enero.
El Colegio considera que esta situación se ha vuelto insostenible, ya que afecta directamente la estabilidad económica de los trabajadores y de sus familias.
Insistió en la necesidad de garantizar la estabilidad laboral del personal clínico y respetar los derechos adquiridos de los trabajadores de la salud para fortalecer la atención a la población.
Los médicos adelantaron que solicitarán, por enésima vez, una reunión con el presidente de la República en su condición de ministro de Salud, con el propósito de abordar asuntos que todavía no encuentran respuestas y consideran cruciales para alcanzar una salida definitiva al conflicto.
La continuidad de las protestas representa un nuevo desafío para la Secretaría de Salud, que enfrenta crecientes cuestionamientos de la ciudadanía por la falta de soluciones concretas a una problemática que mantiene bajo presión al sistema sanitario público.
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