Durante una conferencia de prensa celebrada en el Palacio de Gobierno de Beirut, con la participación de embajadores y representantes de organismos internacionales y de Naciones Unidas, Salam afirmó que el Estado libanés logró alcanzar un entendimiento para el cese de las hostilidades gracias a la acción de las instituciones nacionales, el respaldo de países árabes y la mediación estadounidense.
El jefe de Gobierno reaccionó así a declaraciones de la Guardia Revolucionaria iraní, que condicionó la aceptación de un alto el fuego a la extensión de la tregua a todos los frentes regionales, incluido el libanés.
Según Salam, esa postura confirma que el conflicto en curso no responde a los intereses de Líbano, sino que se desarrolla en su territorio y afecta directamente a su población.
Apiádense de nuestro sur y dejen de tratarlo a él y a su gente como simples cartas de negociación para mejorar posiciones en el diálogo con Estados Unidos, expresó el primer ministro.
Asimismo, reiteró que los libaneses rechazan convertirse en un instrumento para transmitir mensajes ajenos o en escenario de confrontaciones externas, y subrayó que el país no debe ser utilizado como moneda de cambio por ninguna potencia regional o internacional.
Las declaraciones de Salam se producen después de que Estados Unidos, Líbano e Israel anunciaran una declaración de intenciones orientada a la implementación de un alto el fuego, cuya entrada en vigor depende aún de la aprobación de las partes involucradas.
El dirigente insistió en que los habitantes del sur del país continúan pagando el costo de decisiones y conflictos que no les pertenecen, y llamó a preservar la estabilidad y la soberanía nacional frente a las tensiones regionales.
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