A modo de comparación, en diciembre pasado un núcleo familiar similar en la capital necesitó dos millones 128 mil pesos -286 dólares menos- para figurar en el rango promedio, datos que reflejan el incremento en el costo de la vida, acorde con información en ambos casos del Instituto de Estadísticas del Gobierno de la Ciudad.
En mayo, una familia, conformada por dos adultos y dos niños, necesitó dos millones 450 mil 45 pesos para ser considerada de clase media en la capital, debido a un salto de 2,6 por ciento en el costo de los alimentos y bebidas (+2,8 por ciento) y por la influencia de la suba en las verduras, tubérculos y legumbres (+14,5 por ciento).
También hubo incrementos en la leche, productos lácteos y huevos (+3,7 por ciento) y pan y cereales (+2,6 por ciento), mientras las frutas (-3,4 por ciento) contribuyeron a aminorar el alza de la canasta básica alimenticia.
El periódico Ámbito Financiero que compartió el reporte oficial señaló que para entrar en el sector “acomodado” una familia tuvo que percibir durante mayo ingresos por siete millones 840 mil 143 pesos (cinco mil 600 dólares), equivalente a más de cuatro canastas totales.
En tanto, para ser considerado del sector “medio frágil” una familia necesitó ingresos por al menos un millón 960 mil 36, lo que significó un alza de 2,8 por ciento en la canasta, en línea con el aumento de los alimentos.
Mientras, las familias en la categoría de “pobres no vulnerables” requirieron ingresos por un millón 549 mil 225 pesos, lo cual marca la línea de pobreza en la ciudad.
Las que están en situación de pobreza fueron aquellas que percibieron entre 844 mil 146 (602 dólares) y un millón 549 mil 225 (mil 607 dólares), mientras que un núcleo en situación de indigencia fue aquella que percibió menos de 844 mil 146 pesos.
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