Una de las demostraciones reunió aquí a decenas de personas frente a la sede del ministerio de Justicia, donde este lunes tuvo lugar una reunión de todos los fiscales generales galos, convocados por el titular de ese ramo, Gérald Darmanin.
El caso de Lyhanna comienza a imbricarse con otro escándalo, el de la comisión de abusos por parte del afamado cantante francés, Patrick Bruel, pues sobre él pesan acusaciones de delitos similares a los cometidos en el caso de la citada niña.
Uno de los detonadores de la reacción a nivel nacional en el caso de la menor secuestrada y luego asesinada es que el principal sospechoso de cometer esos crímenes tenía al menos tres advertencias de abuso que la justicia pasó por alto en un primer momento.
En la demostración en la plaza Vendôme, frente al ministerio de Justicia, estaba presente Flavie Flament, una denunciante de violación contra Bruel, quien se vio obligado a suspender sus conciertos de junio en todo el país, a causa de ese escándalo.
Al referirse al caso de la menor asesinada en la sureña provincia de Fleurance, Flament declaró que esperaba ver como el caso ponía a funcionar a la justicia gala.
“Creo que todo el mundo debe escuchar. La magistratura debe escuchar, la sociedad debe escuchar. Absolutamente todo el mundo debe escuchar”, afirmó Flament, citada por el canal BFMTV.
Los participantes en la manifestación de esta capital portaron pancartas con inscripciones como «La protección de los niños es una prioridad», «Justicia cómplice» y «Nunca más».
Uno de los motivos de la indignación popular también está dado por el compromiso hecho por el referido ministro de situar a la protección de los menores como uno de los tres principales pilares de la justicia gala.
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