Ante las bajas coberturas de inmunización registradas en el país y el incremento de enfermedades como el sarampión y la tosferina, la Secretaría de Salud (Sesal) decidió extender hasta el próximo 30 de junio la Jornada Nacional de Vacunación y Desparasitación 2026.
La decisión obedece a que la nación centroamericana aún no alcanza el 95 por ciento de cobertura requerido para garantizar la protección colectiva, lo que mantiene vulnerable a una parte importante de la población.
De acuerdo con el Programa Ampliado de Inmunización (PAI), a tres días de finalizar la primera extensión de campaña la cobertura era del 75 por ciento. Esto significa que, de los 2,5 millones de hondureños previstos a vacunarse, alrededor de 1,8 millones recibieron la dosis.
Uno de los grupos con menor cobertura son los menores de cinco años, quienes registran un 70 por ciento de avance en vacunación, según los datos del PAI.
Con la segunda ampliación de la cruzada, las autoridades buscan brindar más oportunidades a padres de familia y a la población en general para completar sus esquemas de inmunización, en medio de la alerta generada por los cinco casos confirmados de sarampión en el territorio nacional.
En declaraciones a periodistas, el jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud de la Sesal, Homer Mejía, lamentó la desidia mostrada por algunos sectores de la ciudadanía, lo cual ha dificultado lograr las metas establecidas, acentuó.
“Hay una apatía, un desinterés por parte de la población, y la única manera que podemos evitar que aparezcan estas enfermedades es vacunando, por eso deben asistir a los centros de salud, centros comerciales”, imploró Mejía.
Como parte de la estrategia, la Secretaría de Salud habilitó puntos de vacunación en centros de salud y hospitales a nivel nacional, así como brigadas móviles en centros comerciales durante los fines de semana para facilitar el acceso.
Honduras confirmó este viernes el primer contagio por transmisión local de sarampión desde que fue declarada libre de la enfermedad en 1997.
Se trata de una mujer de 25 años de edad que tuvo contacto directo con uno de los únicos cuatro casos importados detectados en el país centroamericano.
Los cuatro casos previos correspondían a ciudadanos hondureños que contrajeron el virus en Guatemala.
dfm/edu





