La iniciativa, presentada en 2018, tiene el propósito de extender el servicio de cuidado de niños de 85 días de nacidos hasta los dos años, un beneficio al que solo acceden hoy las madres que laboran en empresas con 20 o más mujeres contratadas.
El ministro del Trabajo Tomás Rau señaló que la comisión respectiva otorgó un nuevo plazo para presentar indicaciones y el gobernante encargó “revisar, contrastar y usar los mejores datos”.
Según el funcionario, se tratará de aliviar los costos laborales de los empresarios, ya cargados –dijo- por el incremento del salario mínimo, la ley de 40 horas semanales y la reforma previsional.
La cotización para el Fondo de Sala Cuna será en torno a 0,3 por ciento, dijo Rau, y agregó que estará compensada con una rebaja a la contribución del seguro de cesantía, un beneficio temporal que tienen los trabajadores en caso de perder su empleo.
El titular no especificó si esa iniciativa significará una merma en los recursos percibidos por las personas en situación de paro.
La Moneda también pretende liberar a las pequeñas y medianas empresas de la obligación de proveer el servicio de atender a los hijos de sus trabajadoras, por considerarlo un costo muy alto.
Además, la Sala Cuna Universal tendrá una implementación gradual de cuatro años para evitar escasez de cupos.
Primero ingresarán los niños de mujeres con empleo formal, según las normas del Código del Trabajo, así como los de los padres con tutela legal sobre sus hijos.
Al segundo año se incorporan los de las trabajadoras independientes y de casa particular; al tercero ingresan aquellos de madres que estudian o buscan empleo; y el cuarto, los de mujeres que no estudian ni trabajan.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas, en el trimestre móvil de febrero a abril de este año la tasa de desocupación femenina alcanzó 10,5 por ciento, dos puntos porcentuales por encima de los hombres.
De acuerdo con analistas, esa diferencia se debe en buena parte a la reticencia de los empleadores a contratar mujeres en edad fértil que deben hacer frente a las tareas del cuidado de sus hijos recién nacidos o de corta edad.
De aprobarse el proyecto de Sala Cuna Universal, presentado por primera vez al Congreso de Chile durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, ese argumento desaparecería.
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